El Ballestero (Albacete)

Un paseo por El Ballestero

Por Miguel Ángel Cabezuelo, licenciado en Humanidades

La fisonomía del casco urbano de El Ballestero es bastante sencilla. La base antigua esta limitada por las calles Francisco Garví, al oeste y norte, Cantarranas y Charco al Sur, y calle Real y principio del Campillo al Este. Las calles son desiguales y estrechas, abundando los callejones sin salida. A las afueras, la alineación perpendicular se hace patente, intercalándose calles más uniformes y típicas de los modelos urbanísticos modernos para un mejor aprovechamiento del espacio.

Iglesia de San Lorenzo MiniFoto campana Ayuntamiento de El Ballestero Ermita de Villalgordo Pozo nuevo del pueblo

Los contrastes de sus casas son variados etc., observándose casas de antaño fabricadas con adobe, piedra, fachadas pintadas de cal y otros materiales más rústicos, y otras más modernas con técnicas constructivas de hormigón, muros de carga, ladrillo, etc.

Presidiendo la población se encuentra el edificio arquitectónico más significativo, La Iglesia de San Lorenzo Mártir. Está enclavada en el casco urbano, en la calle D. Francisco Garví nº 11. Comenzó su construcción en las centurias de los siglos XIV-XV, pies del templo hoy muy modificados. Pero su monumentalidad se debe a las modificaciones sufridas ya en el siglo XVI de esta época se conserva el crucero con una bóveda con crucería y el presbiterio. Posteriormente tienen otras dos fases constructivas de menor importancia que datan de 1770, con la edificación de la torre, en el siglo pasado fue cuando se remodeló la nave deteriorada tras la guerra civil.

Destaca el exterior de la iglesia por sus altos muros con pequeñas ventanas en su parte superior, y por su torre de poca altura que termina en un cuerpo balaustrado. El interior del templo se caracteriza por tener una sola nave, una cubierta plana y una bóveda de crucería estrellada que arranca de columnas estriadas adosadas a la pared.

En sus inicios, la parroquia actual pudo ser una ermita de pequeñas dimensiones. Paulatinamente la edificación irá creciendo junto con la comunidad a la que debía satisfacer. Sus características que fueron inicialmente románicas se vieron modificadas posteriormente por diferentes estilos.

De esta manera la iglesia muestra en la actualidad un amplio abanico arquitectónico desde el gótico hasta nuestros días. Como huella renacentista destaca la presencia de lo Valdelvira con su limpieza de formas si apenas decoración que podemos apreciar también el la pila bautismal. Destaca la presencia en la localidad en 1577 de Alonso de Vandelvira, hijo del insigne arquitecto alcaraceño Andrés, como padrino de un niño y que posiblemente viniera a concluir un proyecto de su padre, pese a ver muerto este en 1572.

Del Barroco nos queda el retablo del altar mayor del que no se conoce autor, pero que se supone de la misma filiación del que se conserva en la Iglesia de San Miguel de la ciudad de Alcaraz. En la parte baja del mismo encontramos a la Virgen de la Encarnación patrona de El Ballestero que como dice el cantar popular En medio del altar mayor hay una hermosa noguera, Virgen de la Encarnación, tú eres la rama primera. En la parte alta encontramos a San Lorenzo Mártir titular a este templo y flanqueándolo podemos ver las imágenes de los Sagrados Corazones de Jesús y María. Como anécdota iconográfica vemos como en el eje central se representa la Santísima Trinidad, en la parte superior, entre ráfaga la paloma, símbolo del Espíritu Santo, en el centro la Virgen de la Encaranación, pese a tratarse del misterio de la Anunciación se encuentra con el niño en brazos, cuando lo lógico sería que estuviera en gestación, e aquí la figura del Hijo, y por último el Padre, en la parte inferior, simbolizado por el sagrario, Dios presente en la Eucarístia por medio del pan.

En el siglo XVIII durante el clasicismo se construye la torre del campanario con su sobriedad de líneas y base rectangular. Rematada originalmente con chapitel, que no se conserva, como otras de la zona, y con la inscripción de la fecha (1770) y el emblema parroquial, unas parrillas, símbolo del martirio del santo titular, San Lorenzo.

Durante el siglo XIX y el primer tercio del XX, lo mas destacable es la incorporación de una de las campanas de la torre, la de San Miguel de Susaña o comúnmente llamada la Gambeta, adquirida de una forma muy curiosa. Se trataba de una disputa de lindes entre El Bonillo y El Ballestero. El conflicto se resolvió por orden de un juez mediante una competición de Jota que se celebraría en la plaza Mayor de Madrid con dos parejas, una de cada pueblo. Finalmente ganó el Ballestero. La Gambeta tocaba cuando se producía la muerte de un niño pequeño. En esta época se consiguieron las imágenes de San Pedro y San Pablo, desaparecidas en la guerra del 36. Susaña es hoy un lugar de leyendas e historias que hablan de tesoros y bandidos.

La guerra civil pasó factura causando perjuicios irreparables en esta Iglesia. En la postguerra se reconstruyó en la medida que se pudo algunos de los daños producidos en la guerra. Teniendo que ser repoblada de imágenes ya que fueron destruidas en la guerra, destacando las imágenes de La Dolorosa y Padre Jesús, de la Escuela de Olot.

No debemos dejar pasar la oportunidad de pasear por la Plaza de la Constitución, que fue una de las primeras que acuñó este nombre en 1837 dentro de los demás municipios de la provincia de Albacete. Es lugar de reunión y diversión para las gentes del pueblo donde se realizan los acontecimientos más importantes (pregón, verbenas, etc.) sobre todo durante las Fiestas de Pascua de Mayo, San Lorenzo o San Miguel.

En la plaza destaca, pese a su sobriedad y sencillez el consistorio municipal, construido en 1808. Destacan sus dos cuerpos, el inferior con lonja y arquería, que comunica por medio del arco central, doble de ancho, la plaza con la Iglesia, y en el superior una balconada sencilla. Remata el edificio una torre de un cuerpo donde se sitúa el reloj municipal.

A las afueras del pueblo, a 800 m. de El Ballestero y en dirección de la pista de Pontezuelas, se encuentra la ermita levantada en honor a San Antón. Antiguamente, este santo era bastante venerado por estos lares, pero con el paso de los años la festividad se perdió y hoy se está recuperando. Hoy día es el lugar de despedida y recibimiento de la Virgen de la Encarnación en el domingo de Pentecostés y en San Miguel respectivamente. Es una ermita austera , sencilla y funcional, pese a no tener rasgos artísticos relevantes, se sabe que ya a mediados del siglo XVIII, existía una edificación similar en este paraje que originalmente se llamaba Calvario y estaría relacionado sino con este santo con las celebraciones pasionales.

A 13 Km. del casco urbano en dirección Villaverde, y ya en el término municipal de Robledo (aunque de propiedad civil y religiosa de El Ballestero) se alza la histórica ermita de Villalgordo en un bello marco montañoso de vegetación. Al parecer fue construida por Alfonso VIII tras la reconquista de las tierras de Alcaraz. Con rasgos propios de gótico tardío, cuenta con tres arcos ojivales y un crucero de bóveda sencilla. En el exterior tiene contrafuertes para sujetar la cubierta de madera, y la bóveda la sujetan cuatro contrafuertes en aspa. En la actualidad ha sido restaurada y se le ha dotado de la monumentalidad que perdió con el tiempo. En su interior se conservan restos de un retablo barroco, pero destacan sus capiteles y su pila bautismal y de agua bendita que por su decoración nos dejan entre ver un pasado visigótico.

Un patrimonio no muy amplio pero que denota la importancia histórica de la villa sobre todo durante la reconquista de la Ciudad de Alcaraz.

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